Por Gabriel Figueroa Torres

Dos semanas después de que el huracán Irma golpeara a Puerto Rico, el huracán María arrasó el 20 de septiembre del 2017, y devastó la isla—mi hogar. Inundaciones, deslizamientos de terrenos y vientos intensos destrozaron casas, derribaron árboles, borró infraestructura crítica y mató sobre 4,600 personas. Yo fui uno de los que tuvo suerte. Hubo días en los que mi familia y yo cargábamos galones de agua desde el río y lavábamos nuestra ropa con tablas de lavar. Sin electricidad, mirar el cielo de noche en completa oscuridad y hablar por horas se convirtieron en actividades nocturnas. Pero en medio de la tragedia y el caos, los puertorriqueños levantamos nuetras comunidades, limpiamos los escombros y llevamos suministros a las áreas más afectadas.

Pensé sobre como los huracanes impactaron las especies en peligro de la isla, como la cotorra puertorriqueña—una de las aves en peligro más crítico en el mundo, con tan solo unos 180 individuos en la naturaleza antes de que estos huracanes azotaran la isla. La cotorra depende de el Bosque Nacional El Yunque en encontrado al este de Puerto Rico—la única selva tropical húmeda en el Sistema Forestal Nacional de EEUU.

Puerto Rican parrot, Bosque del Estado, Maricao, Puerto Rico
Jan Paul Zegarra, USFWS

Aunque es relativamente pequeño, unos 29,000 acres, El Yunque es uno de los bosques más biológicamente diversos, proveyendo un refugio a una variedad de flora y fauna, incluyendo 13 especies enlistadas como en amenaza o en peligro en la Ley de Especies en Peligro. Los ecosistemas y especies en Puerto Rico se han podido adaptar históricamente a huracanes que proveen beneficios al ecosistema, así como el ciclo de nutrientes. Pero con el aumento del cambio climático, ahora los huracanes son más intensos y azotan la isla más frecuentemente. La mayor cantidad de lluvia y vientos fuertes derriban más árboles e inundan el terreno delicado del bosque, alterando el hábitat de las especies. Según caen los arboles, las cotorras pierden area de anidaje, su fuente principal de alimento (frutas) junto con la cubierta del follaje del bosque, haciéndolas más vulnerables a depredadores.

Mucho antes de que Cristobal Colón comenzara la colonización de Puerto Rico, los huracanes eran una gran parte de la vida de los indígenas taínos. En busca de protección del espíritu malo “Juracán”, los taínos se apresuraron al pico de las montañas de Luquillo conocidas para ellos como “Yuke”. Mientras las tormentas pasaban, los taínos oraban al espíritu bueno “Yokahu” en las montañas que hoy en día forman parte del bosque nacional El Yunque. Este ahora sirve de refugio para la vida silvestre de la isla, así como una vez lo fue para los taínos.

Cuando Colón llegó a las playas de lo que se conocía como “Borikén” en 1493, alrededor de un millón de cotorras puertorriqueñas volaron através de las montañas boscosas de la isla. Desde entonces, estas aves han sido cazadas por agricultores, capturadas por la industria de mascotas y obligadas a migrar a terreno más alto. La pérdida de sobre 90% de los bosques de Puerto Rico, primero por la agricultura y luego a la explotación dieron el mayor golpe a la especie forzándola a retirarse hacia El Yunque, el único lugar donde sobrevivieron las cotorras por más de 70 años. Aun así el bosque nacional provee menos hábitat adecuado que áreas de menor elevación ya que las temperaturas son menores, la humedad es mayor y las aves deben competir con otras especies.

La cotorra puertorriqueña ha batallado contra la adversidad por mucho tiempo. Para el 1975, la población bajó a 13 individuos. Los huracanes se han vuelto una gran amenaza para la especie que está colgando de un hilo y depende de un programa de cría en cautiverio para suplementar la población silvestre. El huracán María aniquiló la población silvestre del Bosque Nacional El Yunque de aproximadamente 55 cotorras.

Puerto Rican parrots prior to release, Bosque del Estado, Maricao, Puerto Rico
Jan Paul Zegarra, USFWS

Al enfrentar esta pérdida, los administradores forestales se preguntan como El Yunque puede continuar avanzando la recuperación de la especie especialmente considerando el habitat subóptimo del bosque y la mayor vulnerabilidad a huracanes en comparación con el área oeste de Puerto Rico. Los científicos creen que el bosque nacional continúa siendo importante para la supervivencia de las cotorras, y tres poblaciones adicionales deben establecerse para tener mayor seguridad ante amenazas severas como los huracanes. Por suerte, el gobierno reestableció una población en el Bosque Río Abajo en el área oeste de la isla justo antes de los huracanes del 2017.

El Servicio Forestal de los Estados Unidos maneja El Yunque y está obligado por el Acta de Especies en Peligro y sus propias regulaciones a ayudar en la recuperación de especies en peligro de extinción que se encuentren en su territorio. El Servicio Forestal recientemente adoptó un Plan de Manejo Revisado para guiar actividades incluyendo la conservación de vida silvestre. Aunque el plan fue, en gran parte, desarrollado antes de los huracanes Irma y María, éste incluye provisiones para esto, por ejemplo, dirigir al Servicio Forestal a proteger y mejorar el hábitat de anidaje de las cotorras, establecer áreas de amortiguamiento para impeder disturbios al área de anidaje, apoyar los programas de cría en cautiverio y llevar acabo monitoreo anual de la población de cotorras en el bosque. Adicionalmente, el Servicio Forestal ha colaborado con el Servicio de Pesca y Vida Silvestre y el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales desde los 1970 para reintroducir cotorras al bosque con esperanzas de establecer una población viable. 

Hurricane damage to cages, Puerto Rican parrot aviary
Mark Davis, USFWS

Aunque está lejos del final, la historia de la cotorra puertorriqueña ilustra la importancia vital del Bosque Nacional El Yunque en la supervivencia de la especie. A pesar del efecto devastador de los huracanes de 2017, los bosques nacionales alrededor de los Estados Unidos y territorios serán cada vez más cruciales para la vida silvestre ya que proveen un refugio contra incendios, inundaciones y sequías al igual que los huracanes exacerbados por el cambio climático.

Mientras la cotorra aún enfrenta retos, hay buenas noticias. El año pasado, 30 aves fueron liberadas en El Yunque. Con la población de Río Abajo, actualmente hay alrededor de 200 cotorras puertorriqueñas salvajes. Justo como nos levantamos de la peor temporada de huracanes de la isla, la cotorra puertorriqueña tambien lo hizo y mi esperanza es algún día poder ver esta increíble especie volando sobre la isla como alguna vez lo hizo.

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